1 feb. 2011

Raúl Tamudo sustituirá a partir de ahora a Llorente en las alineaciones de la Real.

Es un cambio de delantero por delantero, pero son jugadores muy diferentes, lo que provocará una variación en el estilo de juego realista. http://raul-tamudo.blogspot.com/

En ataque, con el 4-2-3-1 que emplea el equipo de Lasarte, Llorente sujeta el balón y sabe jugar de espaldas a la portería. El hondarribiarra es capaz de proteger la pelota y permite que se incorpore la línea de tres, Prieto, Zurutuza y Griezmann, creando espacios. Su aportación es clave en la transición defensa-ataque del equipo. Tamudo, por el contrario, es un jugador más vertical y que juega de cara a la portería, bien por dentro, bien cayendo a bandas.

El catalán, de gran calidad, destaca en otras facetas, sobre todo de cara a portería donde su verticalidad es letal. Si Llorente puede bajar balones y esperar al equipo, Tamudo necesita para desplegar su mejor juego que sus centrocampistas tengan superioridad y el balón dominado, y así sacar partido a sus virtudes ante la portería contraria.

Táctica defensiva

En defensa, Llorente ejerce presión a la salida de balón acompañado por Zurutuza. La diferencia con Tamudo no es que éste corra menos, no es así, sino de contenido táctico. El de Hondarribia sabe dónde hay que presionar, cierra bien las líneas de pase y cuando hay ocasión de tapar en bandas acude siempre para provocar superioridad numérica.

Tamudo también es voluntarioso en el inicio de la presión, pero tácticamente sus conceptos en esta faceta son menos claros que los de Llorente, que siempre acude al sitio idóneo y, por tanto, rentabiliza mejor sus esfuerzos. Por eso, como siempre acude a la presión, su esfuerzo amenaza de forma constante a la defensa adversaria, que se ve en dificultades para sacar el balón.

La Real tendrá que acostumbrarse a jugar con una referencia distinta arriba que, seguramente, exigirá más al centro del campo para que Tamudo pueda ser letal en lo suyo: el gol. El equipo deberá esforzarse para que no se note la ausencia de Llorente, un jugador decisivo.

Sin ir más lejos, en Getafe dio un recital y jugó un partido que le define. Pese a no marcar en un 0-4, fue la estrella del choque. Peleó el balón del primer gol, dio el centro del segundo y creó los espacios en las dos contras finales, cuatro acciones marca de la casa. Ahora, la Real debe cambiar el paso.

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