19 oct. 2009

‘Raúl Tamudo’ divide a la grada de Cornellà-Prat

Hubo opiniones para todos los gustos, aunque la mayoritaria fue la de encontrar una solución inmediata al problema

Raúl Tamudo no tendrá la salida que se merecía del Espanyol

Raúl Tamudo no tendrá la salida que se merecía del Espanyol

Laura Ramos

La afición blanquiazul no se olvidó de Raúl Tamudo. Pese a que el de Santa Coloma no estuvo presente ni en el terreno de juego ni tampoco en la grada, los pericos expresaron su opinión respecto a la polémica ya no de la semana, sino del año en el Espanyol y... no hubo unanimidad.

La división entre la masa social fue evidente ya desde el primer minuto. ‘La Curva’, situada en el gol de Cornellà, comenzó a corear el nombre del histórico capitán en cuanto el colegiado Ramírez Domínguez pitó el inicio del encuentro. La respuesta llegó acto seguido por parte del otro extremo del campo, el del Prat, que silenció los cánticos con silbidos. Entre un sector y otro, tímidos aplausos de una gran mayoría que lo que quiere es que todo este ‘caso Tamudo’ se solucione cuanto antes por el bien de ambas partes.

Así lo reconoció, por ejemplo, Miguel García, socio desde hace más de treinta años y que sólo pide que “independientemente de quien tenga razón se le de la salida que se merece un jugador como Tamudo. Supongo que la directiva tiene razón por los documentos que enseñó, pero aún así habría que intentar encontrar un acuerdo entre las dos partes”. “Los dos tienen culpa, tanto jugador como directiva no han respetado al club y han actuado mal”, añadía Luis Marcos desde la tribuna principal de Cornellà-El Prat.

A la familia blanquiazul, está claro, no le gusta verse involucrada en una polémica en la que “todos tienen parte de culpa. Tamudo por permitir que su representante hable tanto y en un momento que no tocaba, la directiva por entrar al trapo y atacar públicamente a uno de sus jugadores, nada de esto tiene sentido”, comentaba la socia Mercè Riba al descanso de un partido que, por lo disputado, no dio margen para que las manifestaciones fuesen constantes.

En el minuto 23 y, tras la ya habitual ovación al desaparecido Dani Jarque en el 21, la grada de manera espontánea continúo con los aplausos en honor a un Raúl Tamudo que vive su peor momento de su carrera. “No se lo merece, lo ha dado todo en este club y la directiva no ha actuado correctamente con él. Es historia viva del Espanyol y tendría que irse por la puerta grande y no por la de atrás como me temo que pasará”, comentó otro socio mientras desde un reducido sector del campo se coreaba “directiva dimisión” aprovechando que el partido se encontraba en el descanso.

Partidarios del de Santa Coloma no faltan. Sus goles y su dedicación se han ganado el corazón de una afición que se define, por encima de todo, incrédula, ante los acontecimientos que han sucedido a lo largo de esta última semana en el seno del RCD Espanyol. Den un carpetazo rápido.

El jugador se entrenó por la mañana con los no convocados en Sant Adrià

El delantero de Santa Coloma no acudió a Cornellà-El Prat para ver en directo el Espanyol-Tenerife de ayer, pero sí a la Ciutat Esportiva de Sant Adrià donde se entrenó junto al resto de los jugadores no convocados por Mauricio Pochettino. Raúl Tamudo se desplazó hasta las instalaciones del Espanyol a primera hora de la mañana y realizó una suave sesión de gimnasio como marca la rutina habitual instalada en el club. Le acompañaron el sancionado Juan Forlín, el canterano Javi Márquez y el lesionado Javi Chica, que aún arrastra molestias en los adductores de la pierna derecha y no se reincorporará al grupo hasta esta semana.

El blanquiazul, que volverá a entrenarse con el grupo el próximo martes –el técnico hispano argentino ha dado hoy descanso a la plantilla– abandonó la Ciutat Esportiva sin realizar más declaraciones. El jugador intenta sobreponerse del asunto rodeado de su entorno más cercano, la familia, y a la espera de lo que ocurra en las próximas horas o días. Ayer no estuvo en el campo tras la invitación del club de que no acudiese, liberándole de la obligación de estar.

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